Detienen en España a cubano que se hacía pasar por agente de la DEA

La Policía detuvo al cubano de 40 años cuando intentaba salir de España, en auto, con todas sus pertenencias dentro. Al detenido se le imputan los delitos de amenazas graves, estafa, falsedad documental, usurpación de funciones públicas, contra la seguridad vial, tenencia ilícita de armas y descubrimiento y revelación de secretos.

Llegó a robar más de 32 mil euros. La policía española en Sevilla acabó con la farsa del cubano que se ganaba la confianza de sus víctimas para informarles de que estaban siendo amenazadas.

Otra mentira del estafador para su treta manipuladora era que supuestamente los enemigos de sus engañados habían contratado sicarios y mafiosos para darles un escarmiento

Modus Operandi

La estafa consistía en pedir dinero a las víctimas para comprar droga e implicar a sus supuestos enemigos en negocios ilícitos. De esta manera, el falso agente de la Agencia Antidrogas Estadounidense, de origen cubano, podía detenerlos y acabar con ellos. Para este fin, pedía a sus víctimas la suma de 10mil euros.

Fue detenido en Sevilla el nacionalizado español y nacido en Cuba. El estafador no sólo simulaba ser un miembro de la agencia antidrogas estadounidense, sino que también fingió ser agente de la Policía Nacional de Perú.

El delincuente operaba tanto en Sevilla capital como en otros pueblos cercanos donde se cuentan 4 familias afectadas. En Burguillos hay dos afectados más.

El cubano utilizaba documentación falsa y dos pistolas para engañar a sus víctimas. Los investigadores comenzaron a seguirle la pista luego de que una de sus víctimas hiciera la denuncia correspondiente.

Datos de la investigación

La instrucción fiscal ha arrojado un impactante detalle: “La estafa no era sólo el modus operandi del sospechoso, sino su medio de vida, puesto que vivía de lo que conseguía estafar”

Es también alarmante el hecho de que el cubano estafador, que se hacía pasar por agente anti drogas, llegó a mantener relaciones sentimentales con la hija de uno de sus víctimas.

Esta era su manera de operar: primero buscaba objetivos y los seleccionaba entre las amistades de las personas que conocía, que también pensaban que era un agente encubierto. Así la víctima contaba ya con una referencia positiva y era más fácil para él ganarse la confianza.

Luego de hacer le primer acercamiento, se presentaba como agente de la DEA, de la Policía Nacional de Perú o de la Fiscalía Internacional, lo cual era un organismo inexistente inventado por él para las estafas.

El falsificador buscaba informaciones de sus víctimas e incluso llegó a hackear una cuenta en red de uno de ellos. Causaba miedo y estrés a las personas engañadas e incluso alguna de ellas entraron en pánico.

Fue puesto a disposición del juez, que lo dejó en libertad con cargos y que decretó una orden de alejamiento sobre todas sus víctimas y la retirada del pasaporte ante el riesgo de fuga.

(Con información del Diario de Sevilla)

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